Suponemos que si a Mark Rothko le hubiese gustado el baloncesto hubiera pintado algo similar a lo que han hecho Ill-Studio, Pigalle y Nike en el rediseño de la cancha Duperré de París. Esta cancha de los suburbios de parís se encuentra enclaustrada entre altos edificios convirtiéndose en un hachazo de colores que se te clavan en la retina.

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